
No había leído esta novela por culpa de la película, pues muchas veces pensamos que viendo la peli ya no es necesario leerla. Como siempre me llevé una gran sorpresa. Aunque no es mucha la diferencia entre las dos, nunca es lo mismo. Las imagenes que se crean en la mente de uno superan por mucho las que una camara pueda captar. Y Stephen King logra su objetivo otra vez, llenarte de horror y hasta tener pesadillas. Uno nunca piensa en la muerte, mucho menos en la de tu familia o gente cercana, este libro te hace pensar en ello y ahi es donde está el horror ¿Resucitarias a alguien que amas a pesar de que no será el mismo?
Todavía recuerdo en qué librería -ya no existe- compré este libro hará más de veinte años. ¡Qué recuerdos!
Aún conservo el ejemplar, una edición de Plaza Janés.